¿Qué hacer con las Lagunas Previsionales?  

AFP Capital,  17/julio/2018
​Con la llegada de los hijos, muchas mujeres dejamos de trabajar provocando importantes lagunas previsionales –esos períodos de tiempo en que no ahorramos para la jubilación–, disminuyendo en forma importante la posibilidad de acceder a una buena pensión.

Sin duda éste ha sido el año de las mujeres, en que nos tomamos la agenda a nivel mundial. En Chile, también hemos sido las protagonistas indiscutidas de lo que va del 2018 y seguramente lo seguiremos siendo. El tema del género se ha instalado para lograr un mayor respeto generalizado a nuestros derechos y avanzar hacia la equidad en todos los ámbitos de la sociedad.

En el mundo del trabajo esto no ha sido la excepción. En los últimos años, las mujeres hemos ido incorporándonos progresiva y sostenidamente, generando positivos impactos así como también múltiples desafíos. El último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de marzo a mayo de este año así lo demuestra, al revelar un importante incremento de la participación y la fuerza laboral femenina, que ha alcanzado cifras históricas para este período, con un 49,3% (ver cuadro) de tasa de participación. Entre ellas, destacan las mujeres que buscan trabajo por primera vez, que alcanzaron el 16,9%. Sin embargo, este aumento ha ido acompañado de un crecimiento del desempleo femenino, especialmente entre las más jóvenes. Es decir, el mercado laboral no está absorbiendo con el mismo entusiasmo a las mujeres que ingresan a él.

Pensiones de las mujeres

Pensiones de las mujeres


Esto tiene directas consecuencias en las posibilidades de construir buenas pensiones para las mujeres. Las lagunas previsionales, que son esos espacios en que las mujeres dejan de cotizar ya sea por cesantía, trabajos independientes o por cuenta propia o por períodos de maternidad, provocan que el monto ahorrado para la jubilación sea muy bajo y a la larga genere bajas pensiones. Si además consideramos que las mujeres ganamos sueldos más bajos, cotizamos menos años al jubilar antes y vivimos más, la situación se vuelve realmente compleja.

Es que las mujeres ahorramos poco para las pensiones. De los 35 años que deberíamos ahorrar para alcanzar una buena pensión, en promedio, sólo estamos ahorrando un poco más de 15 años, con lo cual debemos financiar aproximadamente 30 años después de jubilar.

Por eso, es fundamental preocuparse de las lagunas que dejan la realidad laboral femenina. Y para esto, es clave informarse sobre las opciones que cada una puede acceder para construir una buena pensión. Realizar ahorro voluntario puede compensar en forma importante estos períodos sin ahorro, así como volver a cotizar aunque sea en forma independiente, cuando por ejemplo, se ha decidido interrumpir la vida laboral por los hijos y luego generar un empleo por cuenta propia. Lo importante es no descuidar este tema, ya que mientras antes se ahorre, mejor será la pensión.

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